Como pudo ser posible!?- gritó Ana, quien se encontraba muy lejos del reino de donde se encontraba Flavionel – No te ordené que lo vigilaras!?- añadió, pero mi lady fue inevitable, estaba escrito en el destino – respondió Ela; La princesa histérica comenzó a arrojar las cosas a todos lados hasta el momento en que tocaron la puerta, a lo que seguidamente entró su caballero guardián designado, mi lady acabo de ser informado del contrato entre el caballero Flavionel y su princesa, desea usted que tome acciones en cuanto al asunto? – dijo Larro, el guardián de Ana; no aun no, todo a su tiempo- respondió Ana.
Mientras en otra parte del reino, Flavionel le enseñaba a su princesa como defenderse en caso de su ausencia, pues últimamente estaba siendo encargado de entregar cartas a sus parientes y amistades de la princesa para informar del contrato firmado con su, ahora guardián, Flavionel. Srta. golpee de esta forma y luego hágalo así – le indicaba, pero la princesa al parecer no prestaba atención de lo que el hacia y decía, el único pensamiento que pasaba por su cabeza cuando el le enseñaba a defenderse era el de un futuro abrumador con la muerte de su caballero, con los ojos llorosos y una sonrisa fingida.
Su caballero noto ese estado de animo y le preguntó acerca de su estado a la princesa, a lo que ella le respondió con la verdad. El caballero sonrió, la miro a los ojos, sonrió y le dijo “Su alteza, estas lecciones no son para después de una separación sino para antes de una unión”, ella lo miro y esas lagrimas de tristeza se convirtieron en llanto, pero de felicidad; se abalanzo sobre él, abrazándolo con fuerza, pero el guardián no sabia si corresponderle ese abrazo o no, puedes abrazarme – le susurro ella, el caballero sin dudarlo un segundo más la abrazó de igual manera que lo hizo la princesa con él.
La guerra aun no empezaba, ningún guardián sabia lo que se avecinaba, todos con ansias y a la vez miedo de lo que vaya a suceder.
Estarás siempre a mi lado? – preguntó la princesa. Hasta dar el último aliento mi lady- respondió Flavionel arrodillándose ante ella. Obedecerás todas mis órdenes? – preguntó a su guardián, a lo que el asintió con la cabeza y una sonrisa.
Pasaron unos segundos de silencio hasta que la princesa rompió aquel silencio con una pregunta.
Bésame, te ordeno que me beses – dijo ella con voz temblorosa y sonrojada. El guardián no supo como reaccionar, pero se levanto y preguntó “ es eso lo que usted quiere?, son esos sus deseos?”, ella volteó y asintió con la cabeza.
Sin tratar de hacer mas largo aquel momento guardián y princesa dieron un paso a la vez, acercándose mutuamente para darse aquel beso. Ambos temblorosos acercaron sus labios respirando de manera tímida. PRINCESA! – gritó su hechicera Luan(la ayudante de la primera parte), han traído esta carta para usted – añadió ella. La princesa presurosa la abrió, pero no fue una carta de buenas noticias, tal fue aquella noticia que quedó pasmada sin poder mover un solo músculo.