Remontémonos a una época de la cual ya casi nadie habla, pero se conserva hasta la actualidad. La época en la cual existían los caballeros, las reinas y las hechiceras.
Apliquemos a una historia de la actualidad un pequeño toque de aquella era, donde el respeto se ganaba con acciones las cuales eran edificantes para todos.
Empecemos contando la historia de un caballero el cual andaba descarrilado de la vida, fuera de la realidad y la verdad. Una mujer había jugado con su corazón arrancándolo de su realidad. Aquel hombre fue a una ciudad ofuscado por lo sucedido, deprimido también, aunque con ganas de vivir y ver que le depara el destino. Tenia el una encomienda que hacer, un encuentro con una reina y una de sus primeras damas.
Con poco entusiasmo y gran valentía se encaminó hacia el lugar acordado, lugar el cual él nunca imagino que cambiaria su vida…
La reina estaba camuflada como una mujer sin ningún rastro de realeza, él diviso a dos mujeres, una hablándole a otra, con una pequeña certeza de cómo era ella se acerco a preguntar y efectivamente era ella. Quedo pasado ante tal belleza de ella, tal era la hermosura de su majestad que considero imposible que se pudiese pasar como una plebeya.
Trato de inclinarse, pero repentinamente la reina se inclino para susurrarle que no era necesario. Él sabía que era necesario, no obstante no debía hacerlo, pues la encomienda que le iba a dar la reina estaba catalogada como sumamente secreta.
“A que se debe esta reunión mi lady?” pregunto el caballero, “he venido a pedirte un favor, un favor el cual necesito que realices sin hacer pregunta alguna” respondió la reina, “mande ud mi reina” dijo el caballero sin duda alguna.
La guerra se acercaba, el caballero no estaba enterado, todos los reyes, reinas y señores de la realeza tendrían que tener un ejército y un caballero propio con el cual pudiera contar para protegerse; la reina le estaba pidiendo que por favor sellara ese acuerdo con ella, el caballero acepto sin reclamo, pero aun no le quedaban muchas cosas claras, el había oído hablar mucho sobre la reina, prácticamente la conocía a fondo y totalmente.
La reina le pidió que sellasen el contrato ahí mismo, “como mi lady?” pregunto el, “besadme” le dijo ella, el se rehusó pues creía que era una broma, su acompañante, la cual era una hechicera, dijo que no se trataba de una broma, que era real y con aquel beso junto con un poco de hechicería sellarían un pacto el cual consistía en aquel que traicione el pacto sufrirá 2 veces lo que sufriría la persona traicionada. El caballero aceptó, lentamente se acerco a la reina, ella sonrojada lo miró, y fue entonces cuando el posando sus manos de manera suave sobre su rostro la beso, ella cerró sus ojos, se dejo llevar, la ayudante puso magia en aquel beso, una luz irradio del suelo en donde se encontraban ellos 2 y con la caída de una gota de lluvia terminó.
Con un poco de risa dijo la ayudante “El contrato se ha realizado”, “pero el beso no necesariamente era en los labios…” añadió, la reina roja como un tomate miro al caballero, ahora guardián, y rió diciéndole “ese fue mi primer beso” el guardián totalmente avergonzado pidió disculpas, ambas rieron, el guardián extrañado por aquella reacción de ellas comenzó a reír de igual manera.